La tregua se enfría: los precios de la RAM dejan de aflojar, mientras que los SSD y los discos duros vuelven a subir notablemente
por Edgar OteroDespués de unas semanas en las que parecía abrirse una pequeña ventana para el optimismo, los últimos datos del mercado alemán devuelven una sensación bastante menos amable. La corrección vista entre febrero y marzo no se consolida y abril nos recuerda que los precios de la memoria no se están relajando de verdad. En el mejor de los casos, algunas categorías se estabilizan en niveles todavía desorbitados. En el peor, otras vuelven a subir con fuerza.
La referencia más seguida sigue siendo DDR5, porque es la que mejor refleja el impacto de la crisis sobre los equipos de sobremesa actuales. Aquí el índice pasa del 408 % al 410 % frente a la base de julio de 2025 (es la referencia que toma la fuente para todos los cálculos), una variación mínima que, aun así, tiene bastante profundidad. No estamos ante una bajada sostenida, sino ante una meseta en cotas excepcionalmente altas. El mercado ha dejado de corregir y se queda atrapado en un nivel que sigue muy lejos de cualquier normalidad.
Esa idea encaja bastante bien con lo que ya habíamos visto cuando la ligera relajación de los precios de la RAM nos hizo preguntarnos si estábamos ante una tendencia real o solo ante un espejismo. Dos meses después, la respuesta parece más cerca de lo segundo. Hubo una pausa, sí, pero abril dibuja un mercado que no termina de ceder y que sigue funcionando con una presión de precios muy superior a la habitual.
DDR5 se estanca arriba y DDR4 confirma que el problema no es solo de las plataformas nuevas
Si ampliamos el foco, la fotografía se vuelve todavía más elocuente. DDR3 y DDR4 siguen subiendo y alcanzan un índice del 342 % respecto al verano de 2025. No hay aquí grandes titulares, porque el incremento de abril es moderado, pero precisamente por eso resulta interesante. Al parecer, la fase de explosión puede haber quedado atrás, pero el encarecimiento continúa avanzando poco a poco. Y cuando ese goteo se prolonga durante varios meses, el resultado acumulado sigue siendo muy preocupante.
En SODIMM, el formato habitual en portátiles, la variación mensual es prácticamente nula. El índice se mantiene en el 352 %, con un leve retroceso del 0,1 % que en la práctica no cambia nada. Es decir, tampoco aquí hay alivio real. La sensación general es que el mercado ha dejado de moverse con los sobresaltos de finales de 2025, pero no porque se haya normalizado, sino porque se ha acostumbrado a la tremenda inflación a la que nos vemos abocados en el sector de los componentes.
Ese escenario también encaja las advertencias sobre una crisis de la RAM que podría alargarse hasta 2030. Obviamente, lo que es evidente es que el motivo sigue siendo la demanda vinculada a inteligencia artificial y centros de datos, que sigue tensionando el mercado, mientras la capacidad de producción no parece capaz de crecer al mismo ritmo. Con esa combinación, cualquier pequeña bajada puntual se parece más a una corrección técnica que al inicio de una caída sostenida.
La gran sorpresa de abril está en SSD y HDD, donde la presión vuelve a acelerarse

La noticia más relevante, en cualquier caso, ya no está solo en la RAM. El verdadero giro aparece en el almacenamiento. Los SSD internos suben un 8,2 % en un solo mes y alcanzan un índice del 210 %, lo que equivale a una duplicación media frente al nivel previo a la crisis. No es un salto anecdótico, sino una señal de que la tensión de precios sigue extendiéndose por el mercado y de que el alivio no llega ni siquiera a productos donde hasta hace poco todavía había algo más de margen.
Más llamativo todavía es el caso de los discos duros internos. Aquí el aumento mensual es del 15,1 % y el índice escala hasta el 184 %. En otras palabras, abril deja claro que los HDD también empiezan a notar el golpe de una forma mucho más visible. Eso cambia bastante la lectura general del momento, porque ya no hablamos solo de montar un PC nuevo con RAM cara, sino también de actualizar capacidad de almacenamiento a un coste cada vez más alto.
Curiosamente, los discos externos siguen resistiendo mejor. Su índice se sitúa en el 124 %, muy por debajo del de los HDD internos, lo que mantiene anomalías llamativas en algunas capacidades altas. Es una diferencia difícil de sostener mucho tiempo si la tensión en almacenamiento continúa, así que también puede leerse como una categoría que todavía no ha absorbido del todo la presión que sí se ve en otros segmentos.
La única nota algo más favorable vuelve a estar en las gráficas. Su índice baja del 116 % al 114 %, con un retroceso mensual del 1,9 %. No es una caída espectacular, pero sí sirve como contraste. Parece que, mientras memoria y almacenamiento siguen caros o vuelven a encarecerse, las GPU se mueven en una dirección algo más benigna. De todos modos, lo que tenemos claro es que no hay tregua y que los precios siguen enquistados en niveles altísimos.
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